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Ficha técnica · 5 min

Límites de envío e higiene del buzón

Techos razonables por buzón y por dominio, y las señales de que un buzón está comprometido antes de que lo diga una RBL.

Un buzón de persona no envía miles de mensajes por hora. Cuando lo hace, casi nunca es productividad: es una contraseña filtrada o un script en la web. El límite existe para que ese incidente sea local.

Techos que se pueden defender

Por buzón de usuario, un techo horario bajo y un techo diario algo más holgado para quien adjunta mucho. Por dominio, un techo que cubra el negocio real con margen, no el máximo teórico del servidor. Por destinos nuevos —direcciones a las que ese buzón nunca escribió—, un techo aún menor. El correo comprometido escribe a desconocidos; el correo normal, no tanto.

El boletín no debería usar el mismo techo ni la misma IP que el buzón personal.

Señales previas a la lista negra

Crecimiento brusco de destinatarios únicos. Muchos 550 de usuario desconocido. Misma plantilla hacia dominios que no son clientes. Conexiones SMTP desde países donde esa empresa no trabaja. Cualquiera de las cuatro justifica un bloqueo temporal del buzón mientras se avisa al cliente.

Higiene asociada

Contraseñas que no sean la del panel. Doble factor donde el webmail lo permita. Formularios que no puedan inyectar cabeceras. Y un relay que haga cumplir el techo aunque el script intente saltárselo. El límite que el cliente puede desactivar no es un límite.